Regalar una flor y un libro no es cursi. Es guay.

Pasado todo el bombo de Sant Jordi hemos de admitir que tenemos una especial debilidad por este dí­a. ¿Por qué será?

Se nos ocurren dos razones:

1. Cualquier historia en donde la sangre de un dragón sacrificado se materialice en flor, mola.

2. La tradición de recibir una flor por un libro y un libro por una flor, también. Pero no sólo para conmemorarlo una vez al año.

¿Habéis visto los tí­tulos que hemos elegido para acompañar nuestras flores? Creemos que Seda de Alessandro Baricco es un maravilloso retrato de amor y El Principito de Antoine de Saint-Exupéry, un clásico. Pero a vosotros, ¿qué os parecen?

¿Hay alguna otra combinación de flor y libro que consideréis el tándem perfecto?

Leave a comment